Es una explosión de sol, de fuego y de tormenta. Es la fuerza de la tierra representada a veces con violencia, otras veces con poder, que nos genera temor e incertidumbre ante su descontrol. Esa explosión de colores se hacen presentes a través del rubí y el zafiro, los cuales nos recuerdan la intensidad de nuestro planeta y la urgencia por su conservación.